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¿Se acuerdan de este Dinho?. De este que bailaba rivales. Que en plena UEFA Champions League se paró frente a los defensores del Chelsea, fuera del área, para amagar eternamente. Y de repente, cuando nadie lo esperaba, le pegó al arco y clavó el balón en una esquina, ante la mirada atónita de todos. Era un crack. ¿Se acuerdan?

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¿Cuál fue el mejor partido del Mundial de Corea Japón (2002)?)

A mi juicio, Senegal – Uruguay (3-3).

En el primer tiempo, los africanos le pasaron por arriba al equipo charrúa, que se jugaba la clasificación. 0-3 en los primeros 45 minutos. Y el equipo de Forlán, Recoba y compañía resucitó en el segundo tiempo. Con un fútbol total (lleno de toques, gambetas, paredes, tiros de distancia), crearon innumerables situaciones de gol. No sólo empataron y de paso anotaron uno de los goles del campeonato (volea de Forlán). También estuvieron a punto de ganarlo y clasificar. Su eliminación, en la época, me emocionó. Como decía Jorge Valdano (ex jugador y entrenador argentino), “vale la pena perder jugando así”.

El fútbol debe divertir a quienes lo practican. Especialmente a los niños. Pero esto es una tontera. Muchas carambolas para casi matar a un pequeño rival.

Fue ante Italia en un amistoso, vistiendo la camiseta de la selección. Su selección. Y Robinho roba el balón y tira una serie de gambetas y contorsiones y los centrales de la azurra parecen embobados, mareados, no pudiendo creer lo que ven sus ojos. Y cuando se dan cuenta, la pelota descansa en la red. Magistral.

el-futbol-es-sagrado

En mi mayor época futbolera hubo un cuento que leía una y otra vez. Era esa etapa de la vida en la que el fútbol importaba más que todo y no había excusas para perderse un partido. Aquella época fue dorada. Fue cuando no me perdía las gambetas de la “Vieja” Reinoso, los carretones de Patricio Nazario (Yañez) y las rabonas de Claudio Daniel (Borghi). Eran aquellos años en los que, como estudiante de periodismo, soñaba con lograr ser un comentarista deportivo (años después comentaría fútbol en el norte para luego entrar al periodismo de negocios. Era cuando caminaba como Bielsa, cuaderno en mano, anotando tácticas,viendo partidos como enfermo (entre 3 y 4 cada fin de semana). Cuando giraba en torno al balón. Finalmente encontré el cuento. Una joya. Ojo con la frase del húngaro. Aquí les dejo el texto como un pequeño homenaje a Fontanarrosa.

EL FUTBOL ES SAGRADO

por Fontanarrosa

La que yo digo era en blanco y negro, se llamaba “Match en el infierno “ y la dieron hace mil años. Era una época en que íbamos siempre al cine, especialmente con Fernando y, muchas veces, veíamos tres películas seguidas, entrando al cine a la siesta y saliendo cuando ya era de noche. Nadie podía imaginar ir al cine a ver una sola película, como ahora, o ir a ver la película principal y no la de complemento. Era como tirar la guita, como estafarse a si mismo. Por esa razón vimos tres veces, con Fernando, “El rubí sangriento”, una película de pistoleros, en Centroamérica, con ventiladores de techo y un malo que masticaba cacahuetes, andaba en silla de ruedas y terminaba haciéndose pelota al venirse en banda por un precipicio. La única virtud, quizás, de “El rubí sangriento”, era que siempre, no sé por que misteriosa lealtad, iba de complemento de las de Jerry Lewis y nosotros éramos fanáticos de Jerry Lewis.

Lo cierto es que, apenas nos enteramos de que “Match en el Infierno” era de fútbol, nos fuimos con Fernando de cabeza al Monumental. Creo, incluso, que fuimos mucho más temprano, creyendo que había preliminar de reserva. Y era polaca, o checa (tendría que preguntarle a Daniel). Una película seria de esas con poca música, como “Kanal” y que terminaba para la mierda, como deben terminar las pelicula serias. Nada que ver con la fantochada de “Escape a la victoria” Leer el resto de esta entrada »

* Este post es de Marzo de 2007 (de mi otro blog). Uno lo ve ahora y ríe dado su actual estado físico (aunque mañana juega contra el Inter en el clásico de la ciudad y puede que tenga que tragarme las palabras), pero ver esta jugada provoca nostalgia. Y la prensa española de la época se parece a Yolanda Sultana.

La prensa española lo tachó de “gordo”. “Gordinho”, fue el epíteto que se escuchó en boca de comentaristas deportivos. Las personas se burlaban y cuestionaban su nivel en esta temporada. Y apareció Dinho otra vez para acallar críticas, dejar quijadas en el suelo y maravillar a la platea. Fue en la victoria del Barcelona contra el Bilbao. El brasileño bailó a tres defensores con los pies y la mirada. Una y otra vez. Los durmió y casi marca un gol de antología. Maldito travesaño. Les dejo el video…

” Algunos dirán que en fútbol sólo interesa ganar y otros, más cándidos, seguiremos pensando que si esto es un espectáculo también importa gustar”
– Jorge Valdano.

” ¿Un rival sin interés atacante? Es como intentar hacer el amor con un árbol”
– Jorge Valdano.

” Ganar queremos todos, pero sólo los mediocres no aspiran a la belleza. Es como pretender elegir entre un imbécil bueno o un inteligente malo”
– Jorge Valdano.

” También al fútbol lo atacó el bacilo de la eficacia y hay quien se atreve a preguntar para qué sirve jugar bien. Resulta tentador contar que un día osaron preguntarle a Borges para qué sirve la poesía y contestó con más preguntas: ¿Para qué sirve un amanecer? ¿Para qué sirven las caricias? ¿Para qué sirve el olor del café? Cada pregunta sonaba como una sentencia: sirve para el placer, para la emoción, para vivir”
– Jorge Valdano.

” Si te agreden es porque eres bueno, porque te temen. Esa ilógica es la implacable lógica del enemigo y está registrada en el código de conducta más elemental del hincha de cualquier parte. Apunta al ánimo del adversario, pero sólo hace diana en los pobres de carácter”
– Jorge Valdano.

” Todo lo que podía salir mal salió mal. Espero que podamos llegar a casa sin que nos pase nada…”
– Frank Clark (entrenador del Nottingham Forest) después de perder 7-0 contra el Blackburn.

¿Ganar jugando mal o perder jugando bien? Exagerada paradoja que habita el mundo del deporte. Pensando que uno ve el juego de la forma en la que ve la vida, la tradicional postura de apostar por un resultado en desmedro de la belleza, la pasión, la innovación y el talento me parece francamente condenable. En ese sentido, y entendiendo que el ideal es jugar bien y obtener los resultados anhelados, adscribo a la corriente de Menotti. Aquella que defiende el espectáculo por sobre el resultado final. Aquella que defiende el arte por sobre el negocio. Aquella que promueve la felicidad antes que el éxito. En ese sentido, la vida no puede ser tan exitista como se percibe hoy. Hay un sabor oculto en compartir un café y un buen disco, en una buena conversación con un amigo, en sumergirse en buen libro, en ver las estrellas con la persona que quieres, en acudir al bautizo de un recién nacido. En perder un minuto más, para ganar una sonrisa. Y en esa línea, propongo realizar todo lo anterior, sumando, en términos concretos, algo de woody allen, un libro de Bryce Echeñique y un partido del Barca de hoy, con un Ronaldinho que prefiere la gambeta y el lujo para emocionar al respetable.

* Este post fue escrito hace un par de años para este blog.