¿Ganar jugando mal o perder jugando bien? Exagerada paradoja que habita el mundo del deporte. Pensando que uno ve el juego de la forma en la que ve la vida, la tradicional postura de apostar por un resultado en desmedro de la belleza, la pasión, la innovación y el talento me parece francamente condenable. En ese sentido, y entendiendo que el ideal es jugar bien y obtener los resultados anhelados, adscribo a la corriente de Menotti. Aquella que defiende el espectáculo por sobre el resultado final. Aquella que defiende el arte por sobre el negocio. Aquella que promueve la felicidad antes que el éxito. En ese sentido, la vida no puede ser tan exitista como se percibe hoy. Hay un sabor oculto en compartir un café y un buen disco, en una buena conversación con un amigo, en sumergirse en buen libro, en ver las estrellas con la persona que quieres, en acudir al bautizo de un recién nacido. En perder un minuto más, para ganar una sonrisa. Y en esa línea, propongo realizar todo lo anterior, sumando, en términos concretos, algo de woody allen, un libro de Bryce Echeñique y un partido del Barca de hoy, con un Ronaldinho que prefiere la gambeta y el lujo para emocionar al respetable.

* Este post fue escrito hace un par de años para este blog.

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